La primera vez que visité esta fortaleza…

…fue en Agosto de 2013 mientras participaba en el XIV Raid a Burkina Faso. Pásabamos por Rabat, que siempre me había parecido una ciudad muy estresante, y Antonio Ortega insistió en estirar las piernas y parar a tomar un té con pastas en el Café Maure, dentro de los muros de la kashba. Y la verdad es que esta paradita de apenas media hora cambió mi forma de ver Rabat.

Está situado a la orilla de la desembocadura del Bou Regreg, que separa Rabat y Sale. Parece imposible que en el centro de una ciudad tan bulliciosa, que no para,  se encuentre este remanso de paz y tranquilidad. La puerta de entrada ya es imponente, y una vez dentro recorrer las cuidadas calles encaladas en blanco y azul, sus puertas decoradas con detalle, los gatos siesteando a la sombra… ¡una auténtica delicia, vamos! Tomamos el prometido te con pastas en el Café Maure en una de las terrazas con unas vistas al mar espectaculares. Hasta allí se acercaron las tatuadoras de henna que decoraron con alegría uno de mis brazos y luego se pusieron un poco pesadas a la hora de discutir el precio… debí hacerlo antes de empezar, fallo mío con cargo al presupuesto reservado a meteduras de pata, jejeje. Aún así, salí encantada de allí con ganas de continuar el viaje, después de esta reconfortante paradita.

Una vez de vuelta investigué un poco y me enteré de que dentro del fuerte está el  Palacio de Moulay Ismail que aloja hoy en día el Museo Nacional de Joyería que seguro que es una pasada y la mezquita mas antigua de Rabat, Jemaa Al Atiq. Me lo apunto para la próxima vez que pase por allí.

También me interesé por conocer un poquito de su historia, os cuento…

La historia del fuerte se remonta a la época de los almorávides, que en 1140 fundaron un Ribat o campamento sobre unas antiguas ruinas romanas para defenderse del acoso que los almohades desde el sur. Al final, con tanta lucha, el frágil campamento quedó destruido. Pero algo quedó de esa época: de esta palabra, Ribat, procede el nombre actual de la ciudad de Rabat. Los Almohades reconstruyeron la fortaleza en 1150, edificando el bastión, el palacio y la mezquita. Y lo llamaron Ribat Abd El Mumen, en honor al sultán que inició su reconstrucción y que lo fortificó. Por lo visto allí se formaron los soldados que luego conquistarían Al Andalus. Y tras la conquista, el fuerte cambió otra vez de nombre a Ribat al Fath,(Campamento de la Victoria). Pero con el paso  del tiempo la Kasbah quedó prácticamente abandonada… Hasta el siglo XVII no se recuperó un poco. Y fue con la llegada de los moriscos expulsados de la península Ibérica, principalmente hornacheros (habitantes de Hornachos en Badajoz) que fundaron una “República Autónoma Corsaria” que ocupaba las dos orillas del Bou Regreg. Menuda fauna, aquello debió ser un desmadre… Pero duró poco, hasta fines del XVIII cuando el Sultán alaouita Mohammed Ben Abdellah la ocupó y volvió a poner orden. El lugar recobró la tranquilidad hasta que es ocupada en 1833 por la tribu saharaui de los Oudayas, expulsados de Fès, y que dan su nombre a la actual Kasbah.

Interesante ¿no? Y muy ligada a nuestra historia…Yo por lo menos estoy deseando volver y ver todo lo que me perdí esa primera vez.

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