Siempre me ha parecido que Asila respira por la piel. Y respira arte. Por eso cada verano se recubre de graffitis de artistas internacionales que pintan y repintan estas paredes y le dan a esta ciudad lo que necesita para mantener viva su rareza.

La semilla de este Moussem o festival cultural anual la plantaron allá por 1978 Mohammed Melehi (artista y conservador) y Mohamed Benaïssa (fotógrafo y político), amigos y residentes en Asila. Después de vivir un tiempo fuera regresaron y, viendo el deterioro progresivo de las calles, se les ocurrió invitar a siete amigos artistas para pintar sus despellejados muros a la vez que daban clases de pintura a los niños. Y desde entonces no ha hecho más que crecer este festival veraniego que incluye ahora conciertos, cursos de diseño, conferencias, poesía y por supuesto artistas de todo el mundo que llegan para transformar los muros recién encalados de Asila en un verdadero museo callejero . Una parte siempre se reserva para que los niños plasmen sus ideas en divertidos talleres que animan a los chicos a trabajar juntos mientras decoran las paredes.

El proyecto de rehabilitación promovido por  Melehi y Benaïssa ganó el Premio Aga Kahn de Arquitectura.

Las pinturas se conservan y pueden admirarse durante todo el año. A mi me parece perfecto hacer la visita fuera de las fechas del festival, que puede llegar a reunir a más de 100.000 personas, y así respirar el verdadero ambiente de la ciudad.

Más de 50 artistas residen en Asila de forma permanente y la ciudad está llena de estudios y galerías de arte donde creadores de todo el país exponen y venden sus obras.

Y es que este lugar es inspirador de por si, por esos desde tiempos de Hércules lo han visitado famosos artistas y escritores: Paul Bowles, Tennessee Williams, Edith Wharton, Jean Genet, William Burroughs, Jimi Hendrix y Henri Matisse por ejemplo.

Fotos de la galería: Beatriz Rodriguez Montesdeoca y Raquel Okakene