Los viajes empiezan antes. Mucho antes. En el momento en el que se te pasa por la cabeza la posibilidad, aunque deseches la idea inmediatamente (si no tengo un duro y además con el lío que tengo en el curro…). Está ahí. Ya estás infectado. Y por la noche te lo replanteas y al cabo de un par de días se lo comentas a alguien y empiezas a buscar algo de información… Y ya no hay marcha atrás, te vas a ir de viaje ¡y lo sabes! 

Y una vez aceptado lo inevitable de, solo queda empezar con los preparativos.

1. Las cuatro preguntas clave:

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Foto: Beatriz Rodríguez Montesdeoca

¿Qué? Un viaje, eso está claro, pero qué quiero de este viaje en concreto: descansar y relajarme, conocer lugares nuevos, vivir una aventura, hacer deporte, ir de compras… Yo empiezo este viaje con la intención de conocer y patear 8 ciudades de Marruecos Occidental (MO). Por orden de aparición: Asilah, Larache, Fez, Marrakech, Essaouira, Casablanca, Rabat y Tánger. A algunas ya las conocía, y me caían bien (menos una, que me caía fatal) y lo que quiero es descubrir su verdadera personalidad (oye, y lo que surja… que si hay que enamorarse, una se enamora)

¿Cómo? Medio de transporte a elegir. En Marruecos todo es posible: avión, tren, bus, grand taxi o tu propio coche. En este caso nosotros hemos elegido ir en nuestro propio coche, por la libertad de elegir si quedarnos o irnos de algún lugar sobre la marcha. También hay que pensar en el alojamiento (hoteles, riads, campings, caravana, a la belle etoile…) Por autenticidad, en esta ocasión  ¡ganan los riads!

¿Cuándo? La mejor época para viajar a esta parte de Marruecos es la primavera, por las temperaturas templadas, aunque pueda llover algún día. Nosotros decidimos viajar a finales de Marzo aprovechando y alargando un poco las vacaciones de Semana Santa en España.

¿Con quién? Durante unos días vas a compartir las 24 horas con alguien. Es intenso, a veces, extremo. Por eso es importante pensarlo y elegir bien (o irte solo). Nuestro grupo es familiar y está formado por Bea y David, joven pareja de recién casados (y mis primos), María y Alberto, veterana pareja experta en “matrimoniadas” (y mis padres) y servidora que pretende hacer de guía , sujeta-velas o árbitro, según exija la ocasión.

Una vez decidido esto, lo demás es pan comido.

2. Formalidades:

Tan odiosas como necesarias: son las formalités. 

Para las personas: Para entrar en Marruecos solo es necesario tener el pasaporte en vigor por un mínimo de 3 meses (que es el tiempo que un turista puede permanecer legalmente en el país). Los ciudadanos de la UE no necesitan visado. Tampoco hay vacunas obligatorias aunque se recomiendan las “universales” (tétanos, polio, difteria y hepatitis B).

Para el vehículo: Documentación completa del coche, ficha técnica, el seguro en vigor y la carta verde del seguro internacional que cubra el territorio de Marruecos (si tu seguro no lo cubre tendrás que contratar uno complementario en el puesto fronterizo). Si el coche no es de tu propiedad debes disponer un documento de cesión debidamente validado ante la Representación Diplomática o Consular Marroquí.

“Tomando la carretera nos liberamos del equipaje físico y mental. Regresamos a nuestra condición original, a nuestro mejor yo.” -Robyn Davidson-

 

3. El Equipaje

Como siempre, cuanto menos mejor. Y en mochila. Las maletas de ruedas no son la mejor opción para las medinas, con calle estrechas, adoquinadas, con escaleras…

La primavera en Marruecos es muy similar a la de España. A veces frío, a veces calor, a veces lluvia, a veces sol… Total, que hay que llevar de todo. Y solo hay una forma de compatibilizar la ligereza de equipaje y que no te falte de ná: la archiconocida técnica de la cebolla, vestirse a capas.

Por arriba: Unas cuantas camisetas de manga corta o tirantes + camisa de manga larga + jersey fino + cazadora +pañuelo al cuello +chubasquero/cortavientos. Y te vas poniendo y quitando según evoluciones el día. (Y ya)

Por abajo: Vaqueros o similar para todos los días y unas deportivas para caminar a gusto. (Y ya)

Extra: Bañador y chanclas para playas, duchas y hamman. (Y ya)

Aseo: Una toalla de viaje, pastilla de jabón, peine ,cepillo y pasta de dientes, crema con protección solar. (Y ya)

* Para chicas, recomiendo fervorosamente usar una copa menstrual.

Y se acabó, olvídate de los por si acasos. En Marruecos hay de todo, y si echas en falta algo (ya verás como no) siempre lo puedes comprar.

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Foto Beatriz Rodríguez Montesdeoca

Yo me llevo una mochilita para la cámara de fotos y la chaqueta cuando no la necesito. Pero que sea mínima, que si no, acaba pesando.

4. Un mapa de carreteras y una guía.

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Foto: Internet

Soy antigua y no tengo GPS. Me gustan los mapas y preguntar a la gente. Creo que el mejor (o único) es el Michelin Ref.11742 de 2015. Y una guía, en español os recomiendo la “Trotamundos” (Le Routard). También están muy bien las Petit Futé (en francés) y mis favoritas, las Bradt (en inglés).

5. Reserva de alojamiento para la primera noche

No es imprescindible, pero al menos el primer día que llegas cansado y/o despistado te aseguras dónde dormir y a partir de ahí ya iremos viendo…

Y a tirar millas. Lo más difícil ya está hecho.