14 de Agosto de 2013 a SIKASSO. 

Esa mañana nos costó arrancar. Llevábamos dos días de “parón” y habíamos perdido el “petardo en el culo” que llevábamos días antes.

Pasqual y Concha decidieron pasar la mañana tranquilamente en Bamako. Hacer el visado de Burkina en la Embajada lo cual fue un acierto, cuesta la mitad que en la frontera, y visitar la ciudad . Después por la tarde irían hasta Sikasso.

Pep y Cristina tenían todavía ganas de barro y decidieron ir por las pistas paralelas al Río Bani.

Nosotros queríamos llegar al control de paso a las 14:00h en el Hotel Wassalou en Sikasso y pasar la frontera a Burkina esa misma tarde.

Este viaje es uno y es muchos, cada uno hace lo que quiere y aunque el recorrido es el mismo, cada uno vive una experiencia distinta, la que cada uno elije.

Bueno, como os decía, nos costó arrancar. Entre que desayunamos, recogimos, buscamos un cajero….. casi mediodía! La buena noticia es que la carretera a Sikasso estaba recién asfaltada y se rodaba muy bien. Pero llegamos tarde al control de paso. Nos paramos allí a tomar un a cocacola y continuamos la marcha, rumbo a al frontera.

El siguiente control de paso estaba allí mismo, en la frontera de Burkina a las 19:00h. Estuvimos esperando allí, por si llegaban los demás compañeros. No teníamos noticias de “Álvaro Ktm”, “Lenteja” y “Curro” y esperábamos encontrarlos allí. Pero nada.
Así que comenzamos lo trámites fronterizos. Gendarmerie, Police, Douane…bla,bla,bla. Las formalités de siempre.

Yo estaba algo intranquila porque no tenía claro dónde dormir. Ya era de noche y no podíamos seguir circulando. Esta es una regla que cumplimos siempre (o casi). De noche no se conduce. La otra opción era acampar, pero esta zona es muy húmeda, frondosa y claro, está llenísima de mosquitos. Tampoco apetecía.

Pero al pasar el puesto de aduanas de Burkina, hay una gran explanada, donde suelen aparcar algunos camiones y coches a pasar la noche. No tenía mucho glamour, pero nos valía! Amaya y los niños se instalaron en la furgo, y yo planté mi Quechua 2´´ debajo de un arbolito.
Todo parecía ir bien hasta que empezó una música a toda hos…. “Pero esto que eeees?” Pues que al lado del control de aduanas hay una discoteca. Si, si una discoteca bien llena de gente, de motos, música fuerte…. ¡Y nosotros allí intentando dormir!
De pronto paró la música…y empezó la lluvia. Monzónica. Torrencial. A jarros. Y la explanada se convirtió en pantano, y yo navegando en mi Quechua. Vaya estampa.
Recogí como pude, me calé hasta los huesos y me metí a intentar dormir en el asiento delantero de la furgo.
Vaya nochecita!!!!