Muy rápido. Demasiado. Así es como conocí Segou y me quedé con ganas de más.

La entrada desde la carretera es preciosa, amplias avenidas a la sombra de los mangos y construcciones de la época colonial que llegan hasta el pequeño pero bullicioso puerto a orillas del río Níger.

“La vista de esta extensa ciudad, las numerosas canoas en el río, la población congregada, y el estado cultivado del campo alrededor, forman en conjunto una perspectiva de civilización y magnificencia que no esperaba encontrar en el centro de África” – Mungo Park- (Travels in the Interior Districts of Africa – 1796)

Esta era la opinión del explorador escocés Mungo Park dedicado a trazar el misterioso recorrido del Níger por encargo de la African Association.

Y es que por entonces Segou era la capital del Imperio Bambara  de Biton Mamary, uno de los hombres más poderosos que ha visto África Occidental y que está enterrado esta ciudad . Y ese poderío aún se respira en el aire.

Hay mucho que visitar en esta pequeña ciudad que cuenta hoy en día con unos 100.000 habitantes. El casco antiguo Segou Koro con sus tres mezquitas de adobe de estilo sudanés, el puerto, los talleres de artesanía, el Grand Marché …

Para apuntar en la agenda: Segou acoge actualmente uno de los eventos culturales más interesantes en África del Oeste. Se trata del Festival sur le Niger que se celebra a principios de febrero desde su creación en 2005. En su programa se encuentra música, danza, teatro, exposiciones de arte, foros de discusión, conferencias y más. Allí conviven la cultura contemporánea junto con la tradicional y se mezclan estrellas de la música con jóvenes talentos.

Sin duda, una de las ciudades más bonitas de Malí a medio camino entre Bamako y Mopti. Se puede llegar allí por una carretera que está en buenas condiciones, o mejor aún al estilo Mungo Park, en travesía por el Níger (siempre que el caudal del río lo permita).