He estado varias veces en Tiznit, siempre de paso. 

Y como yo la mayoría porque es una ciudad situada en un cruce de caminos entre el Océano Atlántico, el Sáhara Ocidental, el Alto Atlas y el Anti Atlas. O sea, pasas por allí vayas donde vayas.

El hecho de que mis visitas a esta pequeña ciudad marroquí nunca hayan durado más de dos horas no significa que no valga la pena. Todo lo contrario. La Medina de Tiznit están rodeadas por unas murallas de adobe preciosas y en su interior un bullicioso mercado callejero  en el que se puede encontrar de todo. También hay varias teterías en las que se puede disfrutar de un té moruno con pastas deliciosas mientras aprovechas para dar señales de vida gracias al wifi que ya tienen casi todas.

Cuenta la leyenda (y wikipedia parece que lo confirma…) que esta ciudad fue fundada por una prostituta que luego fue santa y su perra que descubrió la fuente alrededor de la cual creció la ciudad. Desgraciadamente la fuente hoy está seca y ya no riega los jardines de Tiznit.