DIA 10 DE AGOSTO DE 2013. Desde el Paso de Djouk a Kobenni (Mauritania)

Como ya ha comentado AOV en sus relato, el día 10 de Agosto el grupo de participantes se dividió en dos. Acabábamos de cruzar el Paso de Djouk en Mauritania y empezaban las etapas más duras del raid, muchas pistas de tierra en condiciones inciertas. Realmente no sabíamos qué nos esperaba unos Km más adelante!

Así que yo me cambié temporalmente de equipo para unirme a “Kokito” que viajaba en  su furgo VW Syncro Camperizada. Y planeamos una ruta alternativa por asfalto. No queríamos arriesgarnos a romper la furgo o a vernos en una situación difícil. Viajábamos en esta furgo dos mujeres, Amaya y yo y sus dos hijos Sayoa de doce Años y Kuami de diez. Y viendo lo que pasó después, creo que tomamos la decisión correcta.

Esa mañana nos levantamos al alba en el “Campament Eyshegeugeu” sobre la meseta que hay tras atravesar el Paso de Djouk. Había llovido los días anteriores y había barro por todas partes. Sin embargo había dormido bien en una jaima preciosa, muy confortable y me sentía en forma, preparada para las próximas etapas.

Habíamos quedado en encontrarnos con el resto de participantes en Bamako cuatro días más tarde y aunque yo conozco bien ese camino reconozco que me imponía un poco…

Salimos hacia Tintane, donde se encontraba en siguiente control de paso a ritmo tranquilo, no teníamos ninguna prisa y fuimos disfrutando del paisaje que cambiaba por momentos. La arena se transformaba en hierba, las acacias espinosas en palmeras, los camellos en vacas, cabras, perros, pájaros y la gente con la piel cada vez más oscura, más negra.

Atravesamos Kiffa y Tintane parando de vez en cuando bajo la sombra de un árbol para estirar las piernas y comer fresco y ligero, frutas locales, mangos y sandía. En estas paradas, aunque parecía que no había nada cerca en seguida aparecían niños, los más despiertos y curiosos primero seguidos por los más tímidos. Y al rato acababa apareciendo alguna abuela para ver “qué pasa por aquí”. Como son zonas apartadas casi no hablan francés y las conversaciones se desarrollaban por gestos y una mezcla extraña de idiomas. Menos mal que Amaya sabe un poco de Árabe, nos ayudó mucho!

La ruta de la esperanza no nos dejaba avanzar demasiado rápido, está llena de agujeros y a veces incluso es más fácil circular por la tierra,  por las rodadas paralelas a un ambos lados del asfalto. Es la consecuencia de camiones sobrecargados circulando durante años por una carretera construida con recursos muy escasos. La  sorpresa es que la están arreglando y había algunos tramos nuevos por los que se iba de maravilla!

Por la Tarde atravesamos Ayoûn el Atroûs y tomamos rumbo sur hacia la frontera con Mali. Nuestra idea era atravesar la frontera y dormir en Nioro, ya en Malí.

Pero lo único que está asegurado en África son los imprevistos. (Ya sabes, si quieres hacer reír a un africano, cuéntale tus planes!)

Nos acercábamos a Kobenni, la última ciudad mauritana antes de la frontera y paramos en uno de los habituales y numerosos controles de policía. Les entregamos nuestra ficha con todos nuestros datos y los del vehículo, revisaron nuestros pasaportes, como siempre. Entonces se acercó el policía que parecía que mandaba más y nos dijo que nos olvidáramos de cruzar la frontera hoy.
Se acercaba la noche y muy probablemente la lluvia y no era seguro que anduviéramos por allí solos. Se quedó perplejo al ver que no viajaba ningún hombre adulto con nosotros “Aquí las mujeres van con sus maridos….”
Así que nos escoltó con su Mercedes 190 a la “Brigade de Kobenni”  y nos informó de que pasaríamos allí la noche. Fuimos a una tienda cercana a comprar galletas y bebidas, pero nuestro anfitriones no nos dejaban alejarnos demasiado, les preocupaba mucho nuestra seguridad y no querían que nos pasara nada.

Los niños durmieron en la furgo y Amaya y yo acampamos en el patio. Cuando estábamos montando el chiringuito para cenar y dormir, apareció el policía que nos escoltó hasta allí. Las viviendas de los policías están justo al lado de la Brigade y quería invitarnos a tomar el té con su familia. Estaban viendo la TV en el patio, nos ofrecieron asiento y té, y comenzamos una conversación muy agradable con él, su mujer , su hijo, un primo… Como todo el mundo allí, tenían mucha curiosidad por saber de nosotros, de dónde venimos, a donde vamos, porqué y lo más importante, si somos del Madrid o del Barça!

Además del té nos ofrecieron leche de camella que probamos con algunos reparos y también darnos una ducha en su cuarto de baño. Aceptamos encantados, nos hacía falta!
Más tarde esa noche recordaba la amabilidad de esta familia. Pensé en cómo trataríamos nosotros a un viajero mauritano que pasa por nuestra calle. Desde luego no como nos han tratado ellos. Me emociona su generosidad y me da pena ver en qué nos ha convertido este progreso, este desarrollo, este “bienestar” nuestro…
Así me dormí un mi Quechua 2´ montada en el patio de una comisaría perdida en Mauritania, con tristeza en los ojos y una sonrisa de agradecimiento.