DIA 11 DE AGOSTO DE 2013. De Kobenni-Mauritania a Kolokani-Mali.

Esa mañana nos levantamos muy temprano como siempre en África.

Habíamos dormido regular porque una de las mosquiteras nuevas venía impregnada en repelente para mosquitos tan fuerte que había irritado las piel y los ojos de los niños. Qué faena, la habíamos puesto para protegerles…

Después de lavarnos la cara nos despedimos de nuestros anfitriones uniformados, les dejamos unas Ouiyas en agradecimiento por su hospitalidad y salimos directos hacia la frontera, teníamos ganas de llegar a Malí.

Esta frontera es muy agradable, nada que ver con la anterior, fuimos haciendo los trámites de salida de la RIM sin problemas y llegamos al lado maliense.
Allí tramitamos los visados en un despacho muy peculiar. “El jefe” de la frontera tenía en su despacho las ventanas cerradas a cal y canto con cortinas y todo, el aire acondicionado a toda hostia, luz fluorescente y a la vez quemaba incienso y preparaban te en un hornillo de carbón allí mismo. Había un montón de humo y la sensación era una mezcla rarísima entre congelación y asfixia!
Qué contraste con el calor , la luz natural y el aire fresco del exterior. Yo desde luego prefiero lo segundo.

Había que pagar los visados en Franc CFA y claro, no teníamos ni uno. Así que salimos a desayunar a un chiringuito cercano y allí mismo nos cambiaron algo de dinero. Terminamos los trámites allí.

Antes de salir nos dijeron que debía acompañarnos un agente hasta Nioro, “la escolta es obligatoria, es por su seguridad”. Aceptamos y pagamos los 10.000FCfa que costaba.
El señor agente nos acompañó a hacer los trámites del coche en la aduana y después hasta el cercano pueblo de Nioro.

“Bueno, pues ya estamos aquí, que tenga buen día señor agente!” De eso nada, nos dejo de nuevo en la comisaría a cargo de sus compañeros. Ellos nos explicaron que justo ese día había elecciones presidenciales en Mali “Ostras es verdad, ya no me acordaba…” Y que no sabían cómo iba a transcurrir la jornada, que podía ser peligroso, dos mujeres y dos niños circulando por allí solos… Total que nos teníamos que quedar a dormir allí en un campamento militar y al día siguiente nos escoltarían hasta Bamako. A cambio de 25.000FCfa.
¡La noticia nos cayó fatal! ¿Otra veeeeez?
Pues dijimos que no, que nosotros teníamos que llegar a Bamako hoy porque teníy que no necesitábamos escolta. Que no podíamos perder ni el día ni el dinero.
Los policías insistiendo, y hablando con el superior del superior del superior…
Estuvimos allí por lo menos una hora. Yo estuve a punto de rendirme un par de veces, veía que no había más remedio…. Pero Amaya se plantó “yo no voy a aceptar eso, que me devuelvan mi pasaporte que yo me voy!” Y funcionó! Se conformaron en acompañarnos esa misma tarde hasta Diema, y por solo 13000FCfa.

Qué libertad sentimos al soltar al policía, que era muy amable el pobre, pero qué liberación!
Después de Diema continuamos caminito. Queríamos llegar a Bamako esa noche y aprovechar allí para hacer un poco de turismo hasta que llegaran los compañeros dos días después.
Pero nos habíamos entretenido demasiado en la frontera y se acercaba la noche.
Y esta es una norma que no nos saltamos nunca. De noche no se conduce. Buscamos un lugar para dormir en Kolokani.
Preguntamos a un chico si conocía algún hotel o campament por allí. Con una amplia sonrisa nos dijo “si, seguidme” ¡y salió corriendo! Así nos recorrimos medio pueblo, él corriendo delante y nosotros en la furgo detrás. Le invitamos a subir, pero al ver que íbamos solo mujeres y niños prefirió seguir corriendo. El campament touristique estaba cerrado, había que buscar otro sitio y vuelta a correr, desde luego el chico estaba en forma! Nos llevó a un colegio, que estaba vacío por las vacaciones, y nos ofrecieron las habitaciones de los alumnos internos. Nos vale. Eran habitaciones humildes con unas camas insufribles, pero estaba seco y había cuarto de baño. Más que suficiente.
Nos preparamos una cenita con la comida que llevábamos en el coche y despedimos a nuestro atlético amigo, le estaban esperando para cenar en casa. Amaya le dio una propina por su ayuda, que recibió con cara de sorpresa, no se lo esperaba.
Da gusto encontrarse con gente así.

Esa jornada electoral transcurrió sin altercados en Malí, lo sabíamos por los controles
de policía de carretera que nos lo habían ido confirmando. “Tranquila madame, la carretera está tranquila, pueden continuar, no van a encontrar problemas…”

Y así ocurrió. Y cada vez me convenzo más, no miro la televisión porque no me creo nada. Yo voy y lo veo. Y Malí estaba tranquilo…